viernes, 15 de diciembre de 2006

DISCULPAS

Un enfervorizado partidario de Pinochet tuvo sus 15 minutos de fama durante un despacho que realizaba una periodista española a su país. Este individuo, que no representa la hospitalidad del chileno, agredió verbal y fisicamente, a la corresponsal, arrebatándole el micrófono de las manos para dar a conocer una grosera arenga en apoyo a su ídolo muerto.
El colegio de periodistas de Chile, amenazó con querellas, contra todos quienes participaron en diversos tipos de agresión contra la prensa.
Ayer, 14 de diciembre de 2006, escuchamos en Chile las disculpas del exaltado, con lo cual evitó las acciones judiciales. No puedo dejar de manifestar mi sorpresa, si bien las disculpas constituyen un acto de grandeza, presiento que en este caso no es más que un acto de conveniencia, las disculpas públicas entregadas por este individuo no surgen como consecuencia de un verdadero arrepentimiento, aquel que se infiere después de un analisis de conciencia: "actué estupidamente, me averguenza mi acción, pediré disculpas". El espontáneo repudio de la comunidad, las amenazas de acciones judiciales y la oportunidad de cobertura comunicacional constituyeron las razones que le motivaron para la lectura de un comunicado insípido, ajeno, ausente de la emotividad con la que profirió los insultos. Parodiando a Galileo - con el debido respeto por la distancia intelectual y moral entre uno y otro - pudo haber terminado su declaración con un: "sin embargo, me enorgullezco". Mala señal esta, ¿puede un hipócrita arrepentimiento superar la ignominia de un asalto cobarde y grotesco?.

No hay comentarios: